


Pregunta a cualquier trailero español por Castellón y te hablará de Penyagolosa. La cumbre emblemática de la provincia, 1 813 metros vigilando el interior, da nombre a Penyagolosa Trails, la cita que ha puesto a esta esquina norte de la Comunidad Valenciana en el mapa internacional de la montaña. Pero Castellón es más: la Sierra de Espadán y sus alcornoques, los barrancos solitarios de la Tinença de Benifassà y una Costa del Azahar que equilibra el calendario con asfalto junto al mar.
Salir de Castellón de la Plana y llegar corriendo al santuario de Sant Joan de Penyagolosa: ese es el viaje que propone Penyagolosa Trails, heredera de una peregrinación centenaria. Alrededor, el alto Maestrazgo castellonense, con Morella y sus murallas como capital, multiplica las pruebas entre muros de piedra seca, un paisaje reconocido por la UNESCO. La Tinença de Benifassà, en el rincón norte, añade desfiladeros donde vuela el buitre. El calendario completo está en los trails de la provincia de Castellón.
La franja costera compensa tanta montaña con llanos veloces. Castellón de la Plana, Vila-real y Burriana organizan pruebas de ruta sobre terreno de huerta sin apenas desnivel: el medio fondo más rápido está en las medias maratones castellonenses, y las carreras de 20 km de Castellón sirven de banco de pruebas antes del 21. Más al norte, Benicàssim, Peñíscola con su castillo templario y Vinaròs suman populares marineras. Para los 42 km y los 10 km, el calendario se completa con los maratones de la Comunidad Valenciana y los 10 km de la región.
La Sierra de Espadán, parque natural de rodeno rojo y alcornocales, esconde pueblos moriscos como Aín o Eslida donde el trail se vive como fiesta local. El desierto de las Palmas, sobre Benicàssim, ofrece la dosis diaria de desnivel a los corredores de la costa, con el monasterio carmelita como giro habitual. Y frente al litoral, las islas Columbretes recuerdan que esta provincia es volcánica hasta en el mar.
Los senderos castellonenses combinan pedrera suelta, rodeno y rampas largas que castigan los cuádriceps. Si vives en la costa y tu objetivo está en el Penyagolosa o el Maestrazgo, no necesitas montaña diaria para preparar el desnivel: nuestra guía de entrenamiento en escaleras para trail convierte cualquier edificio o grada en un simulador de pendiente. Y no subestimes el frío del interior: a 1 200 metros, el invierno castellonense no se parece en nada a la playa.