

Pocas provincias respiran tanto atletismo por metro cuadrado como Guipúzcoa. En Gipuzkoa nació la Behobia-San Sebastián, la carrera de 20 km más multitudinaria de España, y en el pequeño pueblo de Zegama se celebra la Zegama-Aizkorri, la cita de skyrunning más venerada del planeta, con un público que convierte el barro del Aizkorri en un estadio. Entre la Costa Vasca y los pastos de Aralar, aquí correr es cultura.
La Behobia-San Sebastián une Irún con la bahía de La Concha en una fiesta de decenas de miles de corredores que se transmite de padres a hijos. La cita está fichada entre los 20 km de Guipúzcoa. Donostia completa el calendario de ruta con su maratón junto al mar y un medio fondo sólido que llena las medias maratones de Guipúzcoa. Zarautz, Tolosa y Eibar mantienen populares de toda la vida; para situarlas, los 10 km de España reúnen la distancia a escala nacional.
La Zegama-Aizkorri recorre la sierra de Aizkorri-Aratz, con el Aitxuri como techo vasco a 1 551 metros, entre nieblas, hayedos y un barro legendario. Pero el trail guipuzcoano no acaba ahí: la sierra de Aralar, con sus pastos y dólmenes, el Ernio, romería y cresta a la vez, y el Txindoki, ese cervino en miniatura sobre el Goierri, completan un circuito de montaña donde cada cima tiene su prueba. Encuentra todo el calendario en los trails del País Vasco.
El monte Jaizkibel, cayendo sobre el Cantábrico entre Hondarribia y Pasaia, regala uno de los recorridos costeros más bellos de Europa, por el camino que siguieron siglos de peregrinos. El flysch de Zumaia, con sus estratos retorcidos, y el monte Ulia sobre San Sebastián completan un litoral de subidas cortas y vistas largas. Para cruzar a las provincias hermanas, las carreras en Vizcaya y las carreras en Álava completan Euskadi.
Los montes vascos engañan: cumbres modestas, pendientes feroces. Las trepadas del Txindoki o del Ernio se preparan acumulando desnivel donde sea, y las escaleras son el sustituto urbano perfecto: nuestra guía de entrenamiento en escaleras para trail explica cómo transformar tramos de peldaños en piernas de montaña. Y asume la lluvia como parte del plan: en Gipuzkoa, esperar al día seco es no entrenar nunca.